Todo lo que hay que saber sobre las sillas para tratamientos médicos
Guía conceptual sobre la colocación del paciente, el flujo de trabajo clínico y el diseño del espacio de tratamiento
Una silla de tratamiento médico puede parecer un equipo relativamente sencillo. En la práctica, se sitúa en la encrucijada de varios elementos importantes de la asistencia sanitaria: el paciente, el procedimiento clínico, el personal médico, el equipo de tratamiento y el entorno físico del tratamiento.
Esto es especialmente importante cuando un paciente pasa varias horas en el sillón o cuando los profesionales sanitarios necesitan acceder al paciente varias veces durante el tratamiento.
Así que la pregunta correcta no es simplemente:
«¿Qué silla tiene más prestaciones?»
Una pregunta más útil sería:
«¿Qué debe permitir la silla durante este tratamiento en concreto?»
En esta guía se explican los principios que hay detrás de esa pregunta.
1. Piensa en el tratamiento antes de sentarte en la silla
A la hora de elegir una silla médica, lo primero suele ser fijarse en las especificaciones: número de motores, dimensiones, accesorios o tapizado.
Un mejor punto de partida es el tratamiento en sí mismo.
Piensa en lo que ocurre realmente desde el momento en que el paciente entra en la sala de tratamiento hasta que se marcha.
Un flujo de trabajo típico podría incluir:
El paciente llega → se sienta en la silla → se le coloca en la posición adecuada → se establece el acceso vascular o al equipo → empieza el tratamiento → se cambia de posición durante el tratamiento → el personal realiza intervenciones (por ejemplo, algún tipo de procedimiento de urgencia) → termina el tratamiento → el paciente se marcha → se limpia la silla y se prepara para el siguiente paciente.
Cada parte de esta secuencia supone un reto distinto para la silla.
Por ejemplo, una característica que resulta muy valiosa durante la diálisis puede ser mucho menos importante durante una infusión corta. Una silla diseñada para la TMS debe resolver problemas de posicionamiento que normalmente no surgen durante la donación de plasma. Una silla de transporte debe cumplir unos requisitos que una silla de tratamiento fija no tiene que cumplir.
Por lo tanto, la silla adecuada viene determinada por el flujo de trabajo, no solo por el nombre del tratamiento.
2. Un sillón de tratamiento conecta tres sistemas
Una forma útil de entender los asientos médicos es pensar en tres sistemas interconectados:
El paciente
La silla debe adaptarse al cuerpo del paciente, a su movilidad, a sus necesidades de comodidad y a los cambios de postura durante el tratamiento.
El médico
Los profesionales sanitarios deben poder llegar hasta el paciente, realizar procedimientos, manejar los equipos y reaccionar rápido cuando sea necesario.
El entorno del tratamiento
La silla se encuentra en un espacio físico en el que hay personas, aparatos médicos, cables de alimentación, equipos de suero, mesas, monitores y vías de circulación.
Un buen diseño de sillón de tratamiento intenta dar respuesta a los tres sistemas a la vez.
Una silla que sea muy cómoda pero que impida un buen acceso clínico no es una silla médica óptima.
Una silla que te permite sentarte fácilmente, pero que resulta incómoda durante un tratamiento de cuatro horas, tampoco es la mejor opción.
E incluso un sillón excelente desde el punto de vista clínico puede dar problemas si no se adapta a la sala de tratamiento o al flujo de trabajo.
3. Los asientos médicos tienen que ver con la postura, no solo con sentarse
Una silla convencional está diseñada principalmente para la posición sentada.
Una silla médica debe adaptarse a una secuencia de posiciones.
Durante una sesión de tratamiento, es posible que el paciente tenga que:
-
Entra de pie
-
acuéstate para el tratamiento
-
cambia de postura para estar más cómodo
-
subir o bajar las patas
-
facilitar el acceso al profesional sanitario
-
ponerse en posición de emergencia
-
vuelve a ponerlo en posición vertical antes de irte
Esto significa que la relación entre el asiento, el respaldo, el reposapiernas y el ángulo general de la silla es más importante que cualquier movimiento por separado.
El objetivo no es el movimiento en sí mismo.
El objetivo es mantener al paciente en una posición cómoda y adecuada durante todo el procedimiento clínico.
4. La comodidad es un factor a tener en cuenta en el diseño clínico
A veces se considera que la comodidad es un lujo opcional en los equipos médicos.
Para un tratamiento a largo plazo, esa no es la forma correcta de verlo.
Un paciente que se somete a diálisis, quimioterapia o tratamiento por infusión puede permanecer más o menos en la misma posición durante varias horas. Incluso los problemas más pequeños relacionados con la postura o el apoyo pueden llegar a ser importantes con el paso del tiempo.
Entre los factores importantes se encuentran:
-
distribución de la presión corporal
-
soporte para la espalda y la pelvis
-
posición de las piernas
-
reposabrazos
-
capacidad para realizar pequeños cambios de posición
-
propiedades de los tapizados
-
temperatura y tacto de la superficie
-
sensación de estabilidad
Por eso, la comodidad no debería entenderse simplemente como «una amortiguación suave».
Una silla muy blanda no tiene por qué ser automáticamente una silla médica cómoda.
La verdadera comodidad a largo plazo se consigue gracias a la combinación de la geometría, el apoyo, la capacidad de ajuste y el acolchado.
5. El acceso del paciente forma parte del diseño del sillón
Solo se puede evaluar bien un sillón de tratamiento una vez que el paciente se ha sentado.
Pero sentarse y levantarse de la silla son, en sí mismos, hechos clínicos importantes.
Los pacientes pueden ser:
-
personas mayores
-
cansado
-
débil después del tratamiento
-
con movilidad reducida
-
ansioso
-
que padecen trastornos neurológicos o musculoesqueléticos
Por eso, la altura de acceso, la posición de los reposabrazos y el espacio disponible junto al sillón pueden ser factores muy importantes.
Una silla que permita una excelente colocación del paciente durante el tratamiento puede seguir planteando dificultades si el acceso resulta incómodo.
Esta es una de las razones por las que la posición ideal para el tratamiento y la posición ideal de entrada no tienen por qué ser necesariamente las mismas.
6. El ajuste de la altura tiene que ver, sobre todo, con el flujo de trabajo y la ergonomía
A menudo se dice que los sillones de tratamiento regulables en altura son muy prácticos.
Su función más importante es conciliar dos requisitos distintos.
Por lo general, a los pacientes les viene bien que la altura de acceso sea accesible.
A los profesionales sanitarios les suele venir bien trabajar desde una posición más elevada.
Si la silla se queda siempre baja, es posible que los empleados tengan que agacharse constantemente o trabajar en posturas incómodas.
Si la silla se queda siempre en la posición más alta, puede que al paciente le resulte más difícil sentarse en ella.
El ajuste de altura permite que la silla se adapte a estos requisitos, en lugar de tener que optar por una posición intermedia que sirva para ambos.
Por lo tanto, su importancia depende de lo que los médicos hagan realmente con el paciente.
En un entorno terapéutico en el que los pacientes entran y salen con frecuencia, se realizan intervenciones vasculares, exploraciones o traslados, la posibilidad de ajustar la altura puede resultar especialmente útil.
7. Los reposabrazos son interfaces clínicas
El reposabrazos es uno de los componentes más subestimados de un sillón de tratamiento médico.
En una silla normal, el reposabrazos sirve principalmente para apoyar el brazo.
En la diálisis, la donación de sangre, la extracción de plasma, la plasmaféresis y la terapia de infusión, el reposabrazos puede formar parte del procedimiento clínico.
Puede que tenga que admitir:
-
el hombro y el brazo del paciente de forma cómoda
-
acceso vascular fiable
-
diferentes tallas
-
diferentes puntos de pinchazo
-
acceso para profesionales sanitarios
-
cambios en la posición del paciente
Un reposabrazos fijo hace que, inevitablemente, algunos pacientes tengan que adaptarse a la silla.
Un reposabrazos ajustable permite que la silla se adapte al paciente.
Esta distinción cobra especial importancia cuando el brazo debe permanecer en una posición estable durante un tiempo prolongado.
8. Hay que encontrar un equilibrio entre el acceso de los pacientes y el apoyo a los pacientes
El personal clínico necesita poder acceder al paciente.
Al mismo tiempo, el paciente necesita apoyo y sentirse seguro.
Estos requisitos pueden entrar en conflicto.
Los soportes fijos grandes pueden hacer que el paciente se sienta seguro, pero limitan el acceso.
Los diseños de sillas muy abiertos pueden facilitar el acceso, pero no ofrecen suficiente sujeción lateral para ciertos pacientes o situaciones.
La solución correcta depende del tratamiento.
Por eso, los reposabrazos ajustables, los componentes desmontables o plegables y las diferentes combinaciones de accesorios pueden resultar más útiles que intentar crear una silla universal fija.
9. Hay que pensar en el posicionamiento de emergencia antes de que sea necesario
Es fácil pasar por alto las funciones de emergencia porque no forman parte del posicionamiento diario habitual.
Pero los equipos médicos también tienen que estar preparados para situaciones excepcionales.
La cuestión importante no es simplemente si una silla tiene una función de emergencia.
Es:
¿Con qué rapidez e intuición puede el personal clínico colocar al paciente en la posición necesaria?
En entornos de tratamiento en los que pueda ser necesario cambiar rápidamente la posición del paciente, ten en cuenta lo siguiente:
-
posibilidad de colocar al paciente en posición de Trendelenburg
-
accesibilidad de los controles
-
mandos de emergencia con los pies, cuando sea necesario
-
capacidad para adoptar una posición horizontal adecuada
-
opciones de liberación manual de emergencia, cuando sea posible
-
acceso del personal alrededor de la silla
Los procedimientos de emergencia deberían considerarse parte del diseño global de la unidad de tratamiento, en lugar de una especificación aislada de la silla.
10. La movilidad y el transporte son necesidades distintas
Puede que de vez en cuando haya que mover una silla para limpiar o reorganizar la habitación.
Eso no significa que sea automáticamente una silla de transporte de pacientes.
Es útil distinguir entre:
Movilidad para cambiar de posición: desplazar la silla por una sala de tratamiento o una habitación.
Movilidad operativa: mover la silla con frecuencia de un espacio de tratamiento a otro.
Traslado de pacientes: mover una silla con un paciente sentado por el centro sanitario.
Cada uno de ellos plantea requisitos distintos en cuanto a ruedas, frenos, dirección, diseño estructural, asas y fuente de alimentación. te informo
Por eso la pregunta «¿Tiene ruedas la silla?» no basta.
Una pregunta mejor sería:
«¿Cómo, con qué frecuencia y en qué condiciones se va a mover esta silla?»
11. La frenada forma parte de la estabilidad clínica
La movilidad solo sirve de algo si la silla también se puede fijar de forma segura.
Durante el acceso vascular, los traslados de pacientes y otras actividades clínicas, es fundamental contar con una estabilidad previsible.
Los sistemas de frenado centralizados pueden simplificar este proceso, ya que permiten bloquear varias ruedas mediante un mecanismo coordinado, en lugar de que el personal tenga que accionar repetidamente los frenos de cada rueda individualmente.
En el caso de las sillas que se mueven con frecuencia, hay que valorar conjuntamente el sistema de frenado y la maniobrabilidad.
12. La maniobrabilidad no solo depende del tamaño de las ruedas
Una silla médica grande con un paciente sentado en ella tiene una masa considerable.
Incluso cuando lleva ruedas de alta calidad, controlar la dirección puede suponer un esfuerzo considerable.
Soluciones como una quinta rueda situada en el centro pueden cambiar las características de movimiento de la silla al proporcionar un pivote direccional o un punto de referencia para la dirección.
El valor de un sistema así se hace más evidente en entornos clínicos reales:
-
pasillos estrechos
-
ascensores
-
salas de tratamiento
-
departamentos abarrotados
-
cambios de posición repetidos
Por eso, las características de movilidad deberían evaluarse teniendo en cuenta la ruta real que se va a recorrer, en lugar de basarse únicamente en la ficha técnica.
13. La estrategia energética debería adaptarse al flujo de trabajo
El ajuste eléctrico es ahora un elemento clave en el posicionamiento de los sillones de tratamiento modernos, pero la forma de alimentar el sillón también influye en el diseño de la consulta.
Una silla que se usa principalmente en una estación suele funcionar con la red eléctrica local.
Una silla que se mueva con frecuencia o que se utilice en lugares donde los cables puedan entorpecer el trabajo puede beneficiarse de un funcionamiento con batería.
Por eso, la configuración de la batería no debería considerarse simplemente como una mejora.
Resuelve un problema operativo concreto.
La pregunta correcta es:
«¿Cuándo y por qué tiene que funcionar la silla sin estar conectada a la red eléctrica?»
14. Las funciones integradas pueden eliminar pasos del flujo de trabajo
Una de las formas más útiles de evaluar la tecnología de los sillones médicos es preguntarse si elimina pasos innecesarios del proceso de tratamiento.
Una báscula integrada es un buen ejemplo.
Si hay que pesar al paciente en otro sitio, el proceso podría ser el siguiente:
-
trasladar al paciente a una báscula aparte
-
realizar la medición
-
trasladar al paciente al sillón de tratamiento
-
transferir o registrar la información manualmente
Si se puede pesar al paciente en el sillón de tratamiento, es posible que se puedan omitir algunos de estos pasos.
Esto ilustra un principio más amplio:
Lo que realmente importa de una función de una silla médica no es la función en sí, sino el flujo de trabajo que simplifica.
La misma lógica se puede aplicar a los soportes integrados para sueros, mesas, soportes para dispositivos, controles e interfaces digitales.
15. Los accesorios deberían servir para resolver problemas, no para rellenar una lista de opciones
Las sillas médicas pueden equiparse con numerosos accesorios.
Es tentador especificar todas las opciones disponibles, sobre todo cuando se está planificando un nuevo departamento.
Pero el equipamiento adicional supone un aumento del coste, el peso, la complejidad y los requisitos de limpieza.
Por eso, cada accesorio debería responder a una pregunta clara.
Por ejemplo:
Soporte para suero: ¿Hay que mover el equipo de suero junto con la silla?
Tabla: ¿Necesita el paciente una superficie estable durante todo el tratamiento?
Soporte para tableta: ¿Se va a utilizar una pantalla, un dispositivo de entretenimiento o una interfaz clínica?
Barandilla lateral: ¿La población de pacientes o la intervención requieren protección lateral adicional?
Asa de empuje: ¿El personal va a mover la silla con frecuencia?
Batería: ¿La silla tiene que funcionar sin conexión a la red eléctrica?
Reposabrazos especial: ¿El procedimiento requiere colocar el brazo en una posición precisa?
La configuración se entiende mucho mejor cuando cada opción tiene un propósito claro.
16. Los sillones de tratamiento forman parte de la arquitectura de la sala
No se debe elegir un sillón de tratamiento sin tener en cuenta el espacio de tratamiento.
Sus dimensiones y su ámbito de movimiento influyen en:
-
la distancia entre los pacientes
-
acceso para profesionales sanitarios
-
colocación del equipo
-
limpieza
-
vías de evacuación
-
conexiones eléctricas
-
privacidad
-
visibilidad
-
circulación de pacientes
Una silla reclinable puede ocupar bastante más espacio en el suelo que cuando está en posición vertical.
Los reposabrazos, los soportes para sueros, las mesas y los monitores también amplían el espacio útil de la estación de tratamiento.
Por eso, en una clínica nueva, hay que tener en cuenta la distribución de las sillas a la hora de planificar las salas, y no cuando ya estén terminadas.
17. Piensa en etapas de tratamiento en lugar de en productos individuales
Una consulta dental suele ser algo más que un sillón.
Puede incluir:
-
silla terapéutica
-
equipos para tratamientos médicos
-
Equipo para intravenosos
-
mesa para pacientes
-
monitor
-
fuente de alimentación
-
almacenamiento personal
-
dispositivo digital
-
productos consumibles clínicos
-
equipos para residuos o de higiene
Si piensas en estos elementos como un solo sistema, puedes descubrir conflictos que son difíciles de ver cuando se elige cada producto por separado.
Por ejemplo, una mesita de noche independiente puede entorpecer el movimiento del personal, mientras que una unidad de apoyo montada en una silla o diseñada específicamente para este fin puede permitir una disposición más compacta.
El objetivo no es simplemente meterlo todo en la habitación.
El objetivo es crear un entorno asistencial en el que las personas, los equipos y la información puedan moverse de forma eficiente.
18. La higiene debe integrarse en el diseño del producto
El equipo médico se limpiará miles de veces a lo largo de su vida útil.
Por eso, la limpieza debería tenerse en cuenta ya en la fase de diseño y adquisición.
Algunas preguntas importantes son:
-
¿Se puede acceder a las superficies que se tocan con frecuencia?
-
¿Hay huecos innecesarios o lugares donde se acumule la suciedad?
-
¿Se pueden cambiar las piezas de la tapicería?
-
¿Son las superficies compatibles con los procedimientos de limpieza del centro?
-
¿Se pueden limpiar bien los accesorios?
-
¿En cuánto tiempo se puede dejar la silla lista para el siguiente paciente?
A menudo, la mejor solución en materia de higiene no es una función adicional.
Es un producto cuya estructura básica facilita la limpieza habitual.
19. Los componentes sustituibles cambian la rentabilidad de la silla
La tapicería, como es lógico, se desgasta más rápido que muchos componentes estructurales.
Si cambiar la tapicería resulta complicado o caro, los daños estéticos pueden acabar provocando que una silla que, por lo demás, funciona bien, tenga que retirarse del servicio.
Un sistema de tapicería modular y intercambiable cambia esta relación.
La silla se puede considerar una plataforma de larga duración cuyos componentes más sujetos al desgaste se pueden renovar a lo largo de su vida útil.
Este principio puede mejorar:
-
coste del ciclo de vida
-
aspecto
-
higiene
-
facilidad de reparación
-
sostenibilidad
-
disponibilidad de los equipos
Por eso, la evaluación de los productos sanitarios debería tener en cuenta no solo cómo funciona una silla cuando es nueva, sino también lo fácil que es mantenerla varios años después.
20. El precio de compra y el coste del equipo no son lo mismo
La silla más barata no tiene por qué ser la que sale más a la larga.
A lo largo de los años, también pueden surgir gastos derivados de:
-
mantenimiento
-
piezas de recambio
-
reparaciones
-
tiempo de inactividad
-
sustitución de la tapicería
-
tiempo del personal
-
limpieza
-
equipo de recambio
-
vida útil del producto
Este es el principio del coste total de propiedad.
En el caso de los equipos que se usan todos los días laborables, las pequeñas diferencias en los requisitos de mantenimiento o en la vida útil pueden acabar siendo más importantes que las diferencias en el precio de compra inicial.
Por lo tanto, en la contratación pública se deben tener en cuenta tanto el coste de adquisición como el coste del ciclo de vida.
21. Las diferentes aplicaciones clínicas dan lugar a prioridades distintas
No existe una única especificación ideal para un sillón de tratamiento.
Diálisis
Entre las prioridades habituales se pueden incluir:
-
comodidad duradera
-
soporte para el brazo para acceso vascular
-
posicionamiento de emergencia
-
durabilidad
-
limpieza
-
pesaje integrado
-
mesas para pacientes y accesorios
Quimioterapia e infusión
Entre las prioridades habituales pueden figurar:
-
comodidad
-
posiciones reclinables
-
autonomía del paciente
-
Equipo de perfusión intravenosa
-
estaciones de tratamiento compactas
-
tablas personales
-
un entorno de tratamiento acogedor
Extracción de plasma y donación de sangre
Entre las prioridades habituales pueden figurar:
-
rotación eficiente de pacientes
-
colocación del brazo para el acceso venoso
-
entrada y salida sencillas
-
limpieza
-
durabilidad
-
posicionamiento de emergencia
Plasmaféresis
Entre las prioridades habituales pueden figurar:
-
posicionamiento prolongado del paciente
-
acceso vascular
-
ergonomía clínica
-
ajuste de altura
-
posicionamiento de emergencia
TMS y EEG
Entre las prioridades habituales pueden figurar:
-
una posición estable de la cabeza y la parte superior del cuerpo
-
reproducibilidad
-
acceso por la parte de la cabeza
-
compatibilidad con los equipos de tratamiento
-
soporte especializado para la cabeza y la espalda
-
ajuste preciso
Intervenciones de un solo día y recuperación
Entre las prioridades habituales pueden figurar:
-
posicionamiento flexible
-
colocación horizontal cuando sea necesario
-
acceso de los pacientes
-
diseño modular, funcionalidad versátil
-
movilidad
-
protección lateral
-
flujo de trabajo de preparación y recuperación
La categoría de tratamiento reduce las opciones, pero la configuración final debería reflejar el flujo de trabajo real de cada centro.
22. Que una silla tenga más funciones no significa automáticamente que sea mejor
A veces se comparan los equipos médicos contando sus características.
Esto puede llevar a confusión.
Una clínica en la que nunca se mueven las sillas puede que no saque mucho provecho de una configuración de transporte avanzada.
Puede que un centro de tratamiento que siempre tenga acceso a la red eléctrica no necesite una gran capacidad de batería.
Por otro lado, un centro de diálisis puede obtener importantes ventajas en cuanto al flujo de trabajo gracias al sistema de pesaje integrado.
Una función solo tiene valor cuando responde a una necesidad clínica u operativa real.
Por lo tanto, una buena especificación no maximiza las funciones.
Aprovecha al máximo las funciones útiles.
23. Una forma práctica de elegir un sillón de tratamiento
Antes de comparar los modelos, responde a las siguientes preguntas.
Sobre el tratamiento
¿Qué intervención se va a realizar?
¿Cuánto dura una sesión normal?
¿Qué posiciones debe adoptar el paciente?
¿Puede ser necesario crear un puesto de emergencia?
Sobre el paciente
¿Qué tipo de pacientes van a usar la silla?
¿Son habituales las limitaciones de movilidad?
¿Qué importancia tiene que el paciente pueda cambiar de postura por sí mismo?
¿Es necesario un acceso vascular?
Sobre el profesional sanitario
¿Dónde tiene que colocarse el personal?
¿A qué partes del cuerpo del paciente tienen que llegar?
¿Mejoraría la postura al trabajar si se pudiera ajustar la altura de la silla?
¿Cada cuánto se cambia la postura del paciente?
Sobre el medio ambiente
¿Cuánto espacio hay disponible?
¿Se moverá la silla?
¿Dónde están las tomas de corriente?
¿Qué otros elementos hay alrededor de la silla?
¿La silla tiene que pasar por puertas, pasillos o ascensores?
Sobre el equipamiento
¿Hace falta un soporte para suero?
¿Hace falta una camilla para pacientes?
¿Se van a utilizar pantallas o tabletas?
¿Es útil el pesaje integrado?
¿Hay que llevar el equipo junto con la silla?
Sobre el ciclo de vida
¿Cómo se va a limpiar la silla?
¿Qué componentes se van a desgastar?
¿Hay tapizados de recambio y piezas de repuesto disponibles?
¿Cómo se va a hacer el mantenimiento de la silla?
¿Cuál es la vida útil prevista?
Una vez que tienes claras estas preguntas, comparar las especificaciones de los productos cobra mucho más sentido.
24. Del concepto a la configuración
Digiterm ofrece varias gamas de productos, ya que cada entorno clínico requiere soluciones diferentes.
En lugar de empezar por elegir un modelo, un proceso de selección útil es:
1. Define la terapia
Determina el procedimiento clínico y la duración prevista del tratamiento.
2. Identifica al paciente
Ten en cuenta los requisitos de movilidad, posicionamiento y comodidad.
3. Define el flujo de trabajo
Identifica qué deben hacer los profesionales sanitarios en torno al paciente. Informa
4. Define el entorno
Ten en cuenta el tamaño de la sala, el espacio para moverse, la potencia y los equipos que hay alrededor.
5. Define las funciones esenciales
Distingue entre las funciones necesarias y las opciones deseables.
6. Compara las gamas de sillas más adecuadas
Usa la Guía de selección de modelos de Digiterm y las páginas de aplicaciones.
7. Configura la estación de tratamiento
Añade solo aquellos accesorios que faciliten el flujo de trabajo.
8. Visualiza el resultado
Usa el «3D Chair Designer» de Digiterm y las herramientas de selección de colores.
9. Revisar los requisitos del ciclo de vida
Ten en cuenta la limpieza, el mantenimiento, la sustitución de la tapicería y las piezas de recambio.
10. Habla sobre el proyecto
Para instalaciones complejas, nuevas clínicas, licitaciones o grandes cantidades, analiza el caso de uso completo con Digiterm o con tu socio local de Digiterm.
La silla forma parte del entorno terapéutico
A veces se considera que los asientos médicos son un equipamiento que se coloca al lado de la tecnología médica «de verdad».
En el caso de los pacientes que siguen un tratamiento prolongado, puede ocurrir justo lo contrario.
El sillón es el entorno físico en el que se lleva a cabo gran parte del tratamiento.
Determina cómo se sienta el paciente, cómo se acercan los profesionales sanitarios a él, cómo se dispone el equipo a su alrededor y con qué facilidad se adapta la estación de tratamiento cuando cambian las circunstancias.
Por eso, el objetivo de un buen diseño de una silla médica no es simplemente crear un asiento cómodo.
El objetivo es crear una interfaz estable, flexible y eficiente entre la atención al paciente y el entorno clínico.
Descubre el siguiente paso
¿Sabes cuál es tu solicitud?
Descubre los sillones de terapia Digiterm por aplicación clínica.
¿Sabes qué funciones necesitas?
Usa la guía de selección de modelos de Digiterm.
¿Quieres ver una configuración?
Abre el 3D Chair Designer.
¿Estás pensando en montar una nueva clínica o zona de tratamiento?
Ponte en contacto con Digiterm para hablar de tus necesidades clínicas y técnicas.



